Por: Sergio Reyes II
17/enero/2009
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Un poderoso movimiento con igual o mayor contundencia que el que asoló hace apenas unos días el territorio de Haití, comenzó a desencadenarse tan pronto se aplacaron las furibundas ondas del fenómeno telúrico y, con el paso de los días y sobreponiéndose al dolor y la desolación, la organización empieza a imponer su reinado para que esos miles de desdichados hermanos que sobrevivieron al desastre puedan recibir los auxilios médicos y alimentarios y el apoyo logístico que requieren con urgencia.
