domingo, 25 de abril de 2010

Rita Indiana: una irreverente artista popular con descollantes niveles musicales

Por Sergio Reyes II

El año 2009 se constituyó en la plataforma de lanzamiento al ruedo musical de un proyecto artístico que combina en sí mismo un profundo componente popular, en el que se unifican las raíces culturales del pueblo dominicano y los valiosos aportes de los pioneros de diferentes géneros y variantes musicales, expuesto, todo ello, en un novedoso estilo en el que confluyen profundos planteamientos sociológicos y existenciales, plasmados en una fraseología que podría parecer irreverente pero que no es más que el auténtico sentir de un pueblo que se expresa a gritos, sin tapujos ni mojigaterías.

Rita Indiana es la suma de la cultura dominicana del presente con auténticas raíces de nuestro pasado histórico;  y armada de todo ese andamiaje se ha lanzado al ruedo sin la más leve pizca de rubor y sin ‘coger corte’ de nadie!;  Ha cosechado los frutos y las experiencias de una valiosa generación de artistas del género popular dominicano, desde Guandulito hasta el inmenso Juan Luis Guerra. Abrevó en los electrificantes  y voluptuosos merengues de Johnny Ventura y Wilfrido Vargas, pasando por el Mayimbe Villalona, la Kentomanía y demás descollantes expositores de los 80’s y décadas siguientes, con un dejo de la picardía y arrolladora presencia de la Vieja Fefa, hasta arribar a la impactante y controversial etapa del ‘merengue de calle’ y el ‘Mambo violento’ de la actualidad, de cuyos más prominentes expositores se declara furibunda seguidora.

Y de paso, le mete mano, con soltura y sin mucho apuro, al contagioso ritmo de Los Pepes!!

Todo ello, claro está, dejando entrever en los géneros musicales que ejecuta,  los tópicos  enfocados y la estructuración lírica con que hilvana sus temas, el profundo orgullo que siente por las raíces folklóricas de nuestro pueblo, sus ancestrales creencias mágico-religiosas y con una exposición valiente y sin mediatintas de la visión que posee sobre la problemática social por la que atraviesa el país y el mundo.

La basamenta cultural que impulsa a la larguirucha Indiana en sus afanes musicales dista mucho de la improvisación: su historial registra una sólida y rigurosa formación académica, con publicaciones y textos inéditos de exquisito nivel  literario; Incursionó en el mundo de la moda –y el modelaje-, así como en la producción de anuncios y audiovisuales, dirigidos a los medios de comunicación de masas; y su paso por diversos escenarios y su convivencia con personas y culturas en diferentes ámbitos y países en los que hubo de residir coyunturalmente le permitieron ensanchar los horizontes y el entendimiento en forma más liberal y humanista que lo que permiten los limitados alcances de la insularidad.

De tal suerte, la Rita Indiana ha llegado de vuelta al lar nativo cargada de proyectos, metas e iniciativas innovadoras y una profunda convicción de lo que persigue en el complejo mundo de la música. Sin robar espacios a nadie, sin transigir con sus ideas, su forma de ser y de conducirse. 

Exponiendo con valentía y autosuficiencia su arte, sin falsas poses, sin hacer concesiones y sin andar buscando ‘padrinos’ ni mucho menos caerle graciosa a nadie, esta versátil y corajuda artista se ha aposentado del escenario musical dominicano, ha lanzado el ancla y ha comenzado a labrarse su propio camino.

Sus canciones van de boca en boca en el pueblo, así como los video clips que respaldan la difusión de la mayoría de éstas; Y la valiente y vigorosa juventud dominicana, desprovista de complejos y actitudes discriminatorias, ha pasado a cerrar filas dentro de su cada vez más numeroso ejército de seguidores, entre los que se cuentan integrantes de todas las edades.

Los escenarios de mayor prestigio en la capital dominicana y en diversos puntos del país se han prestigiado con sus novedosas y coloridas presentaciones y, entre ellos, el que ha dado en llamarse el Palacio o la Catedral del Rock  -en Dominicana- ya se ha anotado el mérito de sobrellenar sus salones a toda capacidad, en cada una de las delirantes presentaciones que allí ha tenido la Rita.

Apenas ha transcurrido un año desde el arribo de vuelta a nuestro país de esta espigada y excéntrica muchachita con la mochila cargada de proyectos e ilusiones y ya comienza a cosechar excelentes resultados.  También a ella le llegó La Hora de Volvé, en esqueibol o Con la yola al revés, porque, a pesar de lo que digan o crean algunos pesimistas, ella también añoraba lo bueno (que) tá este país!!

Por estas cosas y otras que te expresaré después, Rita Indiana, aunque tardíamente, yo te doy la bienvenida a ésta, tu Patria, que también es la mía!!


Abril 25, 2010; 7:11 p.m.  NYC

sábado, 24 de abril de 2010

Ha vuelto el agua, Presentación

Muchas personas a lo largo del tiempo se ha preguntado en algún momento sobre la importancia verdadera de la poesía. En un mundo globalizado, en el constante ajetreo del diario vivir, en un mundo superfluo y material, en estas horas convulsas y nocivas de la generación en la cual nos ha tocado vivir, se alza esa inmensa pregunta: ¿Por qué escribir poesía? Entre tanta necesidad, violencia, dolor, y decadencia, ¿para qué entonces sirven los poetas? La respuesta es simple, la poesía no tiene otra utilidad más que para hacer a las personas más humanas y sensibles en medio de tanta miseria en la que estamos inmersos.

Ya así lo habían planteado autores como Nietzsche y Albert Camus, “el arte nos salva del absurdo”. Nótese que en la sentencia anterior, el absurdo representa ese contexto que nos rodea, insensible y sin sentido. El arte en general, como diría Jorge Luis Borges, tiene que tener el objetivo de llevar paz a las personas. De otro modo, este se convierte en simple divertimento, escapismo absurdo, a lo que n os tiene acostumbrado el sistema sociocultural en que vivimos.

Partiendo desde las premisas anteriores, hoy tenemos el gusto de presentar la Opera Prima del joven poeta dominicano Cristino Alberto Gómez, titulada Ha vuelto el agua. No se puede dejar de recordar en este instante, la experiencia que todo poeta joven siente a la hora de publicar su primer libro. Solamente el autor sabe el esfuerzo que conlleva una publicación, desde su escritura hasta la editorial, un hermoso calvario por el que se camina gozoso. Pablo Neruda nos comenta desde su autobiografía Confieso que he vivido esa experiencia de su primer libro, las penurias económicas por las que tuvo que pasar para poder publicar su Opera prima, Crepusculario, siendo el autor tan solo un pobre joven universitario de veinte años y bajo la mano dura e inquisidora de su padre. Nos comenta el bardo chileno que ese día salió de la editorial con una caja llena de sueños en su hombro, con hambre y los zapatos rotos pero con una alegría inigualable de saber que su primer libro de poesía al fin pudo ver la luz. Es un sentimiento que está presente por una sola vez. Por eso amigos y amigas, nos sumamos a la celebración y a la alegría de Cristino Alberto Gómez.

En lo que concierne al tema o los temas incluidos en este libro, podemos decir que el libro presenta un hilo conductor en todo el recorrido de su lectura, ese tema es el amor. Difícil tema de tratar en poesía después de tener ejemplos como Bécquer, Góngora, Shakespeare, la generación del 27, entre otros. Las escuelas literarias pasan, los buenos poetas y los buenos poemas perduran de generación en generación. El amor es quizás uno de los pocos temas que nunca serán tópicos frecuentes o lugares comunes en la vida de la poesía. El reto pare el poeta es seguramente decir algo nuevo con este tema. En Ha vuelto el agua, el poeta dominicano nos propone el tema del amor como una analogía erótico-elegiático asumida a través del simbolismo con la naturaleza. Poemas como En la Montaña, En la Playa, Versos de Amor al Escondite, Entre las Flores, son claros ejemplos de esta tonalidad erótico-elegiático de la que hablamos: “Nos preguntan las piedras del río / la magnitud de un beso” dice el poeta, entre una trascendencia limitante sobre los que se podría llamar panteísmo, porque es precisamente en la naturaleza donde el joven autor no sólo ve a su amada o a su musa sino que en la naturaleza es visto asimismo Dios, esa divinidad en la que el poeta se aferra con fe para moldearse en un espíritu sensible a todo lo que nos rodea, como un gran observador, un niño que se detiene en medio del camino para escuchar el sonido del tiempo. Ese panteísmo innato nos hace recordar con ternura la herencia de Walt Whitman, sus gloriosas Hojas de Yerba.

Por otra parte, el tema de la amistad, como en José Martí, es otro aliciente por medio del cual Gómez nos remite a los más profundos anhelos de recobrar ese paraíso perdido que denominamos la infancia. Esto se puede afirmar después de leer los poemas Cantaré Contigo, Elegía por la Muerte de Cesáreo, Eres tú, Compañero, entre otros.

Asimismo, el poeta nos da pinceladas referentes al subtema de la belleza y la divinidad, la glorificación del ser amado como un todo, el sutil alimento del dolor, y la demistificación de la verdad judeo-cristiana e incluso del poeta mismo, donde Dios quizás se vuelve más humano. Hay en estos poemas saudades que nos recuerdan a Rubén Darío y su poema Lo Fatal, ese amor adolescente y no correspondido, condena común para el hombre promedio.

También tenemos poemas donde el joven autor rememora su exilio personal, su amada República Dominicana y su nueva madre Costa Rica, donde reside desde hace varios años. Testimonio de esto lo podemos encontrar en los poemas Pequeña distante y Los Pueblos Raleados donde “Aquí nos dejaron / las montañas, los volcanes, / almendros y guayacanes / yigüirros, lapas, tucanes, / terciopelos y caimanes…”

La muerte por su parte, juega su papel en el libro como un paciente espectador del cual el poeta llega a enfrentarse temeroso y se acuesta con ella, como diría el poeta costarricense César Angulo: “La muerte es una puta descarada / se acuesta con todos algún día”. En el poema Hallar la muerte, el poeta acude a ese fatal encuentro del que sale victorioso por medio de la poesía. Acaso sea lo único que nos salve.

Así bien, el lector de este libro disfrutará momentos entrañables con la sensibilidad poética y se verá inmerso en un mundo imposible fuera de la experiencia de la poesía, un mundo perfecto y monstruosamente bello, del cual las almas salen purificadas, ungidas con esa libación de paz y belleza que sólo la poesía puede dar.

Juan Carlos Olivas
Poeta
Paraíso de Cartago
22 de abril, 2010.
___________

Palabras pronunciadas por Juan Carlos Olivas, poeta costarricense, para presentar el libro "Ha vuelto el agua" de Cristino Alberto Gómez, el viernes 23 de abril de 2010 en la Biblioteca Orton, CATIE.






Juan Carlos Olivas nació en Turrialba, Costa Rica, en 1986. Es estudiante de Enseñanza del Inglés en la Universidad de Costa Rica. Se desempeña como docente y poeta. Es cofundador de distintos grupos literarios junto a otros compañeros de su ciudad natal. Su obra ha sido publicada en periódicos, revistas y antologías de su país. Algunos poemas suyos han sidos traducidos al italiano y al francés. En el 2007 gana el Premio Lisímaco Chavarría Palma, de la ciudad de San Ramón, también fue primer finalista en el Premio Angel Miguel Pozanco de Poesía 2009, en Barcelona, España. En octubre del 2009 fue uno de los poetas invitados a participar por Costa Rica en el VIII Festival Internacional de Poesía de El Salvador. Tiene publicado el libro La Sed que nos Llama (EUNED, 2009).
Algunos de sus poemas pueden ser leídos en su blog: http://losuciodelosangeles.blogspot.com 

martes, 20 de abril de 2010

Yo no quiero Barrigona


Aunque venga de pa' fuera
ofreciéndome un tesoro,
aunque me llene de oro
la caja cuando me muera
mordido por esa fiera
coqueta como leona,
mejor prefiero la mona
madurándome a patada'.
Aunque venga maquillada
yo no quiero Barrigona.

No me la pongan bonita
que ya vi contaminado
cómo baja colorado
por el Río Margajita
lo que deja cuando invita
a bailar "ay la llorona".
Aunque venga sabrosona
y blandiendo su cadena,
aunque se ponga morena
yo no quiero Barrigona.


Cristino Alberto Gómez
19 de abril de 2010

domingo, 18 de abril de 2010

ANGEL MIOLÁN: El legado de un Patriarca sin máculas

Por Sergio Reyes II

Como la benigna sombra de los añejos robles y los enhiestos pinares de las serranías de la isla, asimismo se difuminó su apacible, pero enérgica presencia, por cada rincón de la Patria, esgrimiendo el estandarte de la democracia y las incontenibles ansias de redención que sacudieron  a la República Dominicana, en 1961, tras la caída de la tiranía trujillista. Brillante pelo negro, amplia frente y una locuaz y dinámica presencia caracterizaban a aquel risueño, pero contundente adalid que, sorteando los peligros, amenazas veladas y asechanzas, arribó de manera temeraria a suelo patrio, encabezando la avanzada democrática con que los representantes de la dignidad nacional, en el exilio, regresaban  al lar nativo para unir su suerte y sus desvelos al futuro de la nación.

Terminaban con ello casi tres décadas de exilio, de vida nómada y triste, de país en país, oteando en lontananza los fulgores de una Nación que se hundía de más en más en el llanto y el dolor infligídoles por una tiranía sin ejemplos.

Y llegaba este hombre, junto a otros valiosos adalides, compromisarios de la reinstauración  de la democracia en suelo patrio, cargados de ilusiones y con mil estrellas en la frente.

La Historia señala, desde entonces, al mes de Julio como el símbolo del inicio frontal de las luchas en procura de la recuperación de las libertades, la democracia y las esperanzas del pueblo dominicano por levantarse de la abyección y marchar de frente al futuro, en la dura batalla por las conquistas populares conculcadas y el alcance de una vida más digna y segura.

1961 fue el año y Ángel Miolan el paladín –junto a los otros valientes comisionados- del inicio de esas luchas en las que el pueblo pudo gritar a todo pulmón sus ansias de libertad.

El primer gobierno libérrimo en más de tres décadas –aunque efímero-, la promulgación de una progresista y visionaria Constitución y la instauración de un estilo de gobierno honesto y en guerra permanente contra la corrupción y el peculado, fueron parte de los frutos del trabajo tesonero de aquellos valientes y aguerridos comisionados que, bajo la dirección de Ángel Miolán, recorrieron toda la geografía nacional, organizando la participación de la entidad partidaria en el cercano proceso electoral y portando la antorcha de la redención y la libertad, simbolizadas, además, en la figura pujante de un buey: el buey que más jala!!

En Ángel Miolán la democracia tuvo siempre uno de sus más fieles portaestandartes. Fue trabajador incansable y propulsor de fórmulas  de progreso que, en su momento, fueron calificadas como utópicas y visionarias, pero que, gracias a su tesón, entrega y perseverancia, habría de demostrar con el tiempo que eran plausibles de implementación y aplicables en suelo patrio.

Fue colaborador en proyectos e iniciativas estatales, cuya capacidad de mira le permitió, tempranamente, vislumbrar hacia dónde apuntaba el futuro desarrollo futuro del país. De esos afanes, rechiflas y tragos amargos, con el ‘rancho ardiendo’ en el redil partidario, tenemos el legado de la pujante ‘Industria sin chimeneas’ del Turismo Nacional. Y surgieron también las oleadas de turistas y visitantes que, algunos, en la ocasión, pusieron en dudas que llegarían. Y aún siguen llegando!!

Ente de moderación y equilibrio ante conatos divisionistas y distanciamientos. Conciliador sempiterno, en aras de obtener los mejores intereses para sus colegas partidarios y pueblo en general.

Era, además, Ángel Miolán, el último legado que nos quedaba de lo que debe ser el manejo pulcro e inmaculado de la Cosa Pública, por lo que ha sido llamado por alguien, con suma justeza, el ultimo ícono de la política seria y honesta en la República Dominicana.  Sus años de exilio y de agitada vida política, su paso por diferentes áreas de la administración pública y el servicio exterior, sus preclaras dotes como escritor, conferencista, periodista y, más que nada, su innata condición de Maestro, hacían de Ángel Miolan un ser humano especial, un quijote de la política dominicana y un ejemplo de rectitud que merece ser emulado por las generaciones emergentes.

Y junto a todas esas virtudes, fue el humilde Maestro que siempre estuvo presto, con la ecuanimidad que le era inherente, a dar el consejo oportuno, desapasionado y ecuánime, a conmilitones o conciudadanos, cuando se hizo necesario escuchar el consejo de los años.

Se nos va, también, el asesor, que, cual apacible abuelo, con la frente y las sienes inundadas con las nieves del tiempo, disponía siempre una parte de su apretada agenda para acompañar, aconsejar o viabilizar el encauzamiento de iniciativas en el orden administrativo y cultural, en pro del desarrollo de la Línea Noroeste, la frontera dominicana y su nunca olvidada provincia de Dajabón.

       Descansa en paz, Ángel Miolán;  Prohombre de las conquistas democráticas de la República Dominicana. Patriarca, Maestro, Amigo,  … compueblano!!

Paz a tus restos!!

Abril 17, 2010. 1:13 p.m.; NYC.

sábado, 10 de abril de 2010

… ¡ni con el pétalo de una Rosa!

Por Sergio Reyes II

Todo mundo lo vio en la pantalla chica. ELLOS mismos lo difundieron, en una edición  artificiosa que pretendía manipular a la opinión pública a su favor. Al segundo, traspasó los linderos de la aldea virtual, escaló a las alturas, navegó en el amplio océano de las redes satelitales y dio la vuelta al planeta en una frenética danza en la que confluye el morbo, la animadversión hacia uno u otro de los protagonistas del bochornoso espectáculo y los sentimientos de intolerancia y predisposición de cierta gente que, en pleno siglo XXI aún observa posiciones aberrantes ante un tema de palpitante actualidad como lo es el de los asuntos de género y preferencia sexual.

Todo ello, sazonado por un repetitivo y ambivalente patrioterismo que lleva a muchos a caer en el lamentable error de la xenofobia sin profundizar en el quid del asunto.

Y por encima de todo, la desgarrante imagen, que debe haber dejado a muchos sacudidos por el espanto y la vergüenza ajena, al observar en plena pantalla chica la forma en que la condición humana es zarandeada, humillada y vituperada en la manera más aberrante: a golpes, bofetadas, arañazos, empujones e improperios impublicables.

Hasta con jaladera y desprendimiento de moños, de ñapa!!

Hechos como el que nos ocupa se veían venir desde hace mucho tiempo: Tanto da la gota en la piedra hasta que le hace un hoyo, dicen los viejos de antaño. Hay gotas que rebosan vasos, dicen otros. Y, en efecto, éstas gotas cargadas de acíbar y atizadas por la mordacidad, el deseo de acaparar audiencia y ciertas dosis de envidia y frustración acabaron por vencer la resistencia de alguien que decidió poner un punto final al rosario de maledicencia y chismes de comadres que desde mucho tiempo atrás le habían estado afectando.

Y se armó la pelotera y Venya Carolina acabó rodando por el suelo! Y con ella rodaron también los derechos y merecimientos de la mujer, ese ser sublime que -como alguien una vez dijo-,  no debe ser tocada –ni golpeada- ni con el pétalo de una rosa.

Razones van y vienen, excusas vienen y van, que avalen, justifiquen o sirvan de atenuantes a la irrupción de la impulsiva morena de la televisión dominicana, en el lugar  en que se llevaba a cabo la producción del programa “Los Dueños del Circo”: Que si no debió incursionar en dicho escenario en la forma y en las condiciones en que lo hizo y usando las palabras que usó; Que si debieron sacarla de allí, apelando a procedimientos armónicos y de entendimiento; Que si ella agredió primero; Que si estaba afectada por la ingestión de sustancias que alteraban su conducta en esos momentos,  … y una retahíla mayor de réplicas y contrarréplicas, que constituyen la de nunca acabar.

Sean cuales fueren los argumentos esgrimidos por cada una de las partes envueltas y dependiendo de la óptica con que se avizore el caso, lo más penoso e irritante del feo incidente ha sido la manera grosera, desfachatada y zahiriente con que los propios conductores del citado espacio televisivo presentaron SU versión del hecho, en una edición elaborada a la carrera y, como es natural, con los cortes , ajustes, enfoques convencionales desde diferentes ángulos y el uso acomodaticio de las partes que más les interesaban en los diálogos que se suscitaron en la acalorada discusión.

De tal suerte, a pesar de los golpes, maltratos y vejaciones recibidas por Venya Carolina, los tales cirqueros pretenden aparecer como mansas ovejas  que simplemente se limitaron a defenderse de una agresión.

… Pero, cayeron en el error de dejar abierto el micrófono y la voz de una gallareta que les sirve de contraparte en el citado espacio recorrió el mundo en segundos, vanagloriándose de los golpes, arañazos, Jaladera y desprendimiento de moños que había ejecutado, de manera aviesa, en detrimento de la conductora de marras.

Y en este punto, sin necesariamente estar a favor o en contra de Venya Carolina y su inmadura incursión en la cueva de los lobos, mucha gente en todo el mundo comenzó a preguntarse en lo más recóndito de su ser: Cuándo se le pondrá freno –o mejor, bozal- a este cuarteto de víboras que desde hace tanto tiempo, a través de la televisión dominicana y contando con la sospechosa benevolencia de los dueños de ciertos medios, vienen haciendo lo que les da la gana en contra de honras y  reputaciones de todo aquel con quien se les antoje, basados, sabrá Dios, en cuales ocultos motivos?

A consecuencia de este feo incidente que enloda al mundo del entretenimiento, ya fue emitida una resolución de parte de la entidad que regula el uso de las ondas radiales y televisivas y el mundo del espectáculo, mediante la cual se suspende la emisión del programa Los Dueños del Circo por un periodo determinado de tiempo, así como a sus productores. La escultural morena, con mayor mesura y comedimiento que los exhibidos en los momentos del escándalo, ha interpuesto una acción legal contra sus agresores y ha pedido apoyo a comunicadores, medios de prensa y programas de farándula y variedades, frente al proceso de debates que ha de producirse a continuación.

Todo indica que el asunto va para largo. Las partes envueltas defenderán sus posiciones en estrado y, esperemos que, a pesar de los magullones e improperios recibidos por Venya, de todo este sainete salga a relucir alguna medida que reivindique el respeto a la condición humana, la debida veneración a la mujer y un manejo decente y adecuado de los medios de comunicación.

De no hacerlo así, la sociedad dominicana debe estar preparada porque, en lo adelante, otros afectados podrían apelar a vías de hecho para dirimir sus diferencias con los vituperantes cirqueros o cualquier otro émulo en el amañado y corrosivo uso de los medios de masas para dañar reputaciones y cobrar notoriedad.

Y quizás -en ese caso hipotético a que me refiero-, no será con una voluptuosa y coléricapero desvalida mujer, como Venya, con quien éstos habrían de vérselas, sino con alguien que, de una vez por todas, les ponga en su puesto.

Hagamos votos por la superación de estos males  y mientras, aunque me 'caliente’ con mi entorno, extiendo mis votos de simpatía a Venya Carolina y con ella, a todas las mujeres que dan un paso al frente, en defensa de su honra y su integridad.

He dicho!!!


sábado, 3 de abril de 2010

¡Cuánto duele estar lejos en Semana Santa!

Por Sergio Reyes II

Me sentaré, dócilmente, a la mesa solitaria. Llevaré con desgano a la boca los alimentos que con tanto amor preparó mi hermana para mí. Apuraré ávidamente los tragos de Frontera (Chileno, pero me encanta el nombre!). Frank Reyes martillea desde hace rato mis oídos con “Te Pienso” y “Sigo Vivo” y la absurda soledad de este cuarto termina por derrumbar mi resistencia cuando, con Rita Indiana, canto a gritos “La Hora de Volvé”.

Y en este Sábado Santo, vuelo, nueva vez, como lo hago siempre que estoy solo –yo que allá nunca lo estuve-, al terruño de palmeras y de emociones que no caben en el alma, a mi casa, a mi gente, a cielos y reinas.

Sé que Leongino, en el Bronx, Miguel Ángel en Ohio, Ricard en Illinois, Cristino en las tupidas selvas de Costa Rica y Oscar Pelanga, convaleciente en la Patria Chica, coincidirán solidariamente con mis nostálgicos sollozos. Papomena en Coral Gables, -cámara al ristre, pero melancólico-, y Ramón Helena, monitoreando el mundo desde su aldea virtual en el laboratorio digital de Monte Cristi, también entenderán mis motivos.

Triculí y LaXclusiva estarán dándose vida, siguiendo las incidencias playeras, los ‘ronconciertos’ artísticos y los más recientes bochinches  del mundillo musical. Amaro estará atrapando voluptuosas curvas de lo mejor de nuestro patio para agradarnos –a todos- la vista.  Y,  de paso, estará tomando notas de las andanzas del ‘mondonguero’ o cualquier otra sabrosa infidencia cultural para sorprendernos  más adelante con su ingeniosidad y picardía.

Lo demás: operativos de auxilio, estadísticas de Semana Santa, Las Siete Palabras y campaña política proselitista  solapada,  se la repartirán los jerarcas de la comunicación –esa es su misión!-;  Todo ello junto a los denodados esfuerzos del COE, los abnegados muchachos de la Defensa Civil y la Cruz Roja y los operativos de la Z-101, por llevar salud, seguridad y sana diversión a la ciudadanía que abarrota las playas,  balnearios y sitios de goce y descanso y transita por caminos y carreteras del país en estos días.

Mientras, yo sigo aquí, oteando hacia el sureste, en donde están mis múltiples quereres, añorando yaniqueques de los que hacen en Boca Chica y Najayo, pesca’o  con coco de Samaná y un  jarro bien grande de habichuelas con dulce, con batata, casabe y galletitas con crucecitas, pa’afincá. Y claro, la procesión hasta el Cristo del Perdón, tempranito en la madrugada, en Dajabón, para expiar pecados y aplacar veleidades.

Aquí, no se ve nada d’eso: tiendas abiertas, un bullicio infernal, gentes persiguiendo sueños con un  pie aquí y el otro allá. Y todas, deambulando, con el alma contrita y una huella de nostalgia impresa en el triste rostro.

Es la vida; es NUESTRA  vida.

Por mi parte, con el ánimo lleno de dominicanidad, miraré desde lo alto de la ventana de mi cuarto piso y transportaréme hacia mi terruño, al cielo inmenso y cálido de la Patria mientras veo el último video de Santo Domingo Invita;  Sólo así seré feliz. El momento llegará, del reencuentro. Siempre llega!!

Que Dios bendiga y cuide a mi pueblo en esta Semana Santa que finaliza!!

Abril 3, 2010. 1:51 p.m. NYC.

viernes, 2 de abril de 2010

Somos poetas del mundo

Por Cristino Alberto Gómez[1]

En cualquier lugar del mundo en el que puedes estar pensando en este momento, no importa cuán lejos del cuarto de donde escribo estas líneas o del sitio donde te encuentras mientras lees de ellas, algún alma soñadora, sensible y valiente se dedica a vivir la poesía. Es así como siente en carne propia la situación del mundo en que vive. Le es familiar toda la felicidad de cada ser humano sobre la tierra y le arde la sangre cada vez que esa maravilla le es afectada a cualquier hermano (a). Le preocupan los retos de la humanidad; le atañen los problemas que limitan la libertad de las presentes y futuras generaciones; le apasionan la construcción de la paz y la continuidad de la vida.

Un alma como la descrita, artillada con la armadura que llamamos palabra y que tal vez en su idioma tiene otro nombre pero la idéntica idea, que la emplea para alzar el canto del cambio, para divulgar el discurso de la paz y hermandad entre las personas, pueblos y naciones de este planeta azul, para luchar hasta que se agoten la tinta y su propia voz en favor de la verdadera justicia, es el alma de un (a) poeta del mundo.

Con la motivación de nuestro líder, Luis Arias Manzo, poetas de todos los rincones de la tierra, tan diversos como el mundo que visualizamos pero muy entregados a una misión común que es la defensa del bien y la vida, hemos decidido luchar no sólo escribiendo versos sino viviendo la poesía en su amplitud, elevando el canto de la esperanza y el mensaje del cambio para mejorar. Creemos en una libertad verdadera cuya edificación no priva de ella a las personas.

Somos guerreros de la paz y estamos dispuestos a dar la vida por la vida, entregados a nuestra convicción de que un mundo mejor es posible. Somos caminantes que llevamos el mensaje de la libertad convertido en palabra y acciones del día a día. No somos solamente ciudadanos; somos poetas del mundo.