jueves 5 de noviembre de 2009

Miches, Alcoa, Falconbridge, Rosario, Barrick, Unigold




Hay que negociar la explotación de nuestras riquezas mineras
Escrito por: BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO/4 Noviembre 2009; Periódico HOY.

El producto minero se convierte en sal y borrajas, trabajo mal pagado y gran destrucción de la riqueza forestal y de acuíferos.

La explotación con químicos contamina aguas y tierras durante cientos de años, pues no hay control de los mismos.

El poeta Juan Sánchez Lamouth en “Canto al presentido petróleo de mi Patria” pedía que el oro negro no brotara porque su riqueza no sería invertida en nada beneficioso para el pueblo.

El oro de la mina de Miches benefició al tirano Trujillo, quien tomó el control de la explotación de la misma en la década de 1940; Miches continuó en el atraso y el olvido.

Pocos recuerdan aquella fiebre que llevó a tanta gente a convertirse en gambusino para que el beneficio de la tierra quedara en manos del mandamás y no contribuyera a la riqueza de la comunidad y su gente.

La Alcoa, la Falconbridge, la Rosario, no produjeron ningún cambio permanente, social, educativo, económico para las comunidades donde se extrajeron los miles de millones de beneficios para los explotadores de las minas.

El sábado pasado el título principal de la página 4A de HOY decía. “Campesinos de Dajabón se rebelan contra explotaciones mineras Unigold” y el título de un bajante de la noticia carece de desperdicios: “A esta humilde gente no parece atraerle la danza de los millones ni la fiebre del oro de la minería”.

Se conoce como “la fiebre del oro” a lo ocurrido en California a partir de 1848, de allí saltó al río Yukón y otros de Alaska.

Entonces surgieron poblados, negocios y pillos de toda laya surgieron de la nada en un ambiente de euforia que poco benefició a los lavadores de arena, quienes sufrieron los rigores del clima en su inútil búsqueda de riqueza. Pocos se hicieron ricos, mientras que los proveedores de los mismos y otros comerciantes encontraron la fortuna gracias a estos procesos.

¿Cuáles son los beneficios para el país, para Cotuí (que tiene la mala experiencia de la Rosario) y los que obtendría Dajabón con la Unigold?

Pregúntele a Miches, Pedernales, Bonao ¿en qué ha beneficiado a esas comunidades la desaparición de tierras agrícolas y ganaderas para que unos ricos se hagan más ricos con la riqueza ajena?

¿Alguien puede demostrar que la explotación minera beneficia al país y a los terratenientes en cuyo subsuelo se hallan las minas?

Evidentemente, hay que negociar la explotación de nuestras riquezas mineras para que nos beneficien a todos, no a un grupo de funcionarios corruptos y dos o tres cómplices de los capitalistas extranjeros.

LA LINEA NOROESTE: EN LA RUTA DEL SOL.

Por Sergio Reyes II
29/10/2009


Al abrigo de una irregular vegetación montañosa que a pesar del inclemente asedio del machete todavía se mantiene rozagante y llena de vida, surge, gota a gota, como un cristalino manantial, una corriente de agua que, sin importar el volumen de su caudal, a lo largo de la historia de la República Dominicana ha desempeñado significativos roles protagónicos y que, en materia territorial, para Dajabón, ha tenido importancia fundamental.

Una sólida y compacta elevación de piedra, tierra y abigarrada mezcolanza vegetal, le sirve de cuna y asiento, y desde escarpados confines de casi 600 metros de altura, sus aguas comienzan a descolgarse como un tímido hilillo que poco a poco y con el aporte de las copiosas escorrentías que brotan de la loma, a poco andar adquiere carácter de arroyo o riachuelo.

El Alto de la Paloma, en plena Cordillera Central, se constituye en el nacimiento y punto de partida de esta corriente fluvial con dos denominaciones cuya nacionalidad ha sido reclamada por diferentes naciones y la reivindicación de su progenitura ha dado pie a penosos altercados entre vecinos, en el curso de varios siglos.

Como Arroyo Capotillo o Bernard se le conoce, en una caprichosa denominación dual que lleva impresa en sí misma toda una ensarta de triquiñuelas y rebatiñas territoriales que constituyen capítulos enteros de la historia de dos naciones hermanas, unidas por el cordón umbilical de una raza que, en mayor o menor medida, es la misma y que, por azares del destino, comparten el mismo territorio insular.

Chorros de fresco y cristalino líquido serpentean entre pedruscos y se deslizan al abrigo de profusa arboleda, en la que sobresalen jinas, pomarrosas y algunos esporádicos frutales, arropada por infinidad de bejucos y enredaderas, mientras en las orillas del cauce, descomunales helechos se disputan el terreno junto a múltiples yerbajos y arbustos de toda especie.

La bravura y energía exhibidas por las aguas, corriendo como corcel desbocado a tono con la accidentada topografía circundante, convierten al arroyo en un respetable torrente cuya impetuosidad solo puede ser refrenada, medianamente, por las descomunales rocas que se interponen a su paso en el cauce, formando caprichosos y acogedores charcos y estruendosas y espumantes cascadas y saltos.

El vertiginoso descenso que caracteriza los primeros trechos del curso fluvial, experimenta un cambio gradual, luego de surcar el extremo occidental del poblado de Capotillo y desde allí hasta Los Meguile y alrededores del caserío de Pueblo Nuevo el arroyo desarrolla un recorrido en el que se presenta encajonado en el fondo de una garganta, entre cerros de empinadas laderas, a cada lado.

El furioso desplazamiento de las corrientes acuíferas retumba en el fondo de la barranca, con un vigoroso rugido que se multiplica en la distancia. En tiempos de lluvia, cuando la Madre Naturaleza se exhibe en toda su grandeza bendiciendo el firme de la cordillera y las serranías que la componen, el arroyo baja en creciente, con un golpe de agua que inunda una gran extensión, a todo lo ancho del cauce. En esas ocasiones, no hay ningún mortal que se atreva a jugarse el albur de intentar cruzar este río embravecido.

Siguiendo un zigzagueante recorrido en dirección norte, la corriente fluvial se interna en una vasta extensión de terreno de relativa llanura y con cerritos dispersos, que se conoce como Sabana de Barón; en ese trayecto, corre paralelo con los caseríos de La Peñita, Tamarindo y Don Miguel y la añeja carretera que empalma todos estos asentamientos humanos, desde Capotillo hasta el Cruce de Don Miguel, en la carretera que une a Dajabón con Loma de Cabrera y otros puntos al sur de la provincia.

Más sosegado en su curso y más despejado de vegetación su cauce, el río se inclina un poco hacia el noroeste y, por detrás de la dotación militar de Don Miguel, deposita sus aguas en tributo a otro río de mayor caudal, bravura y respeto, cediéndole, de paso, la continuidad en la enjundiosa misión que había venido desempeñando, desde su nacimiento.

A partir de este punto y hasta su desembocadura en la Bahía de Manzanillo, el Río Dajabón o Masacre continuará definiendo los límites territoriales de la República Dominicana, en confluencia con la República de Haití, como lo había venido haciendo el Río Capotillo o Bernard, desde su nacimiento en el Alto de la Paloma, al suroeste del poblado de Capotillo.

A pesar de no contar con un amplio recorrido, el Río Capotillo tiene en su haber una multifacetica historia de incidencias ocurridas en su estuario o en sus alrededores, a lo largo de los años. En su curso, se desliza por terrenos de paisaje cambiante, que van desde la profusa serranía, con matices de bosque húmedo hasta quedar transformado, en su confluencia con el Masacre, en terrenos de bosque de transición, en donde domina, mayoritariamente, la sabana o llanura. Múltiples riachuelos le ceden sus aguas, a lo largo de su andar, tanto en su lado Este como en el Occidental. Sus frescas y cristalinas aguas y la tranquilidad que caracteriza a su entorno, le convierten en el espacio propicio para el desarrollo y multiplicación de especies acuáticas entre las que sobresalen varias clases de peces de agua dulce, jaibas y camarones, que constituyen la delicia de los lugareños y en la frondosidad de la mayor parte de su rivera, encuentran hábitat propicio las aves y toda clase de especies silvestres como los lagartos, ofidios, arácnidos y batracios.

-II-
Puntal de la Soberanía.-

En momentos en que en el seno de la Isla Hispaniola se debatía la Cuestión Territorial, a fin de determinar hasta dónde se lograba preservar los dominios de la Colonia Española de Santo Domingo, frente a las crecientes incursiones de aventureros europeos de diferentes nacionalidades –principalmente Franceses e Ingleses-, el curso seguido por este arroyo en su desplazamiento sur-norte ya comenzaba a ser avizorado como un posible puntal, definitorio de los lindes en litigio.

El paso de los años, la dejadez y abandono de las autoridades de la ‘parte española’ y la inexistencia de límites precisos, motivó el establecimiento, en toda la zona de lo que en el presente se conoce como Capotillo y comunidades aledañas, de hacendados franceses dedicados a diversos cultivos agrícolas y a la crianza de ganado. La consolidación de estas explotaciones agrícolas y la llegada y establecimiento de nuevos ‘propietarios’ dio pie a que, con el discurrir del tiempo, una extensa porción de territorio que ocupaba toda la porción sur de la actual provincia Dajabón y que llegaba hasta las inmediaciones de Sabaneta (Santiago Rodríguez), fuese considerada, en esencia, pertenencia francesa.

Profundas y extensas rebatiñas que concluyeron con los Tratados de Ryswick (1697) y Aranjuez (1777) definieron aspectos nodales de la litis fronteriza, como son el establecimiento de los cursos de los ríos Dajabón o Masacre (junto a su afluente Capotillo o Bernard), en el Norte, hasta su desembocadura en la Bahía de Manzanillo, en el Océano Atlántico, así como el Río Pedernales, siguiendo su curso hasta desembocar en el Mar Caribe, por el sur.

El curso de ambos ríos establecía las bases de lo que habría de ser, con el correr del tiempo, la delimitación fronteriza principal y los orígenes del surgimiento de dos naciones diferentes compartiendo una misma isla en el caribe.

Uno de los aspectos nodales a tomar en cuenta en las litis fronterizas lo constituyó el hecho de la nacionalidad reivindicada por los moradores de los terrenos en discusión. Por ello es importante resaltar que, ante el advenimiento de la Revolución de los esclavos negros de la Parte Francesa de la isla y el posterior surgimiento de la República de Haití, en 1804, una gran parte de los hacendados y personas pudientes de origen francés se vieron precisados a emigrar, al serles expropiadas sus fincas y propiedades. Temerosos del riesgo que corrían sus vidas partieron de regreso a Francia, u otros lugares de América y algunos buscaron refugio en la ‘Parte Española’ de la isla, acarreando las pocas pertenencias que pudieron rescatar del conflicto bélico. Otros pocos, establecidos en el vértice o en lugares cercanos a la línea fronteriza, permanecieron en la zona y sin pensarlo dos veces abrazaron la causa española, con todos sus riesgos y consecuencias.

Luego de la proclamación de la República Dominicana, en 1844, y ante el surgimiento de escollos y diferendos en los que estaba en juego una mayor o menor extensión de terreno a favor o en contra de alguna de nuestras naciones, en la continuación de la interminable rebatiña en materia territorial, en cierto momento se llegó a tener como actores estelares a algún descendiente de aquellos colonos franceses que encontraron protección en nuestro suelo o apoyo para permanecer al frente de sus posesiones.

La notable incidencia de personas con apellidos de origen francés, residentes en la zona de Capotillo, Loma de Cabrera, Restauración y otros puntos de la provincia Dajabón, se explica en gran medida por la ocurrencia de aquellos eventos.

En el presente, forman parte de ese multifacético conglomerado de emigrantes que, como la gran mayoría de habitantes de la frontera, llegaron para quedarse.


-III-
Vigilantes solitarios.

De trecho en trecho, en lugares seleccionados a ambos lados del cauce del río Capotillo, se encuentran entronizadas unas vetustas estructuras de concreto, de mediana altura, con inscripciones de fechas, nacionalidades y números en secuencia. Son las Pirámides Fronterizas que, con su solemne presencia, establecen a perpetuidad los puntos en donde confluyen las posesiones territoriales de la República de Haití y la República Dominicana.

Al igual que en gran parte de la extensión de la frontera, los hitos que franquean ambas vertientes del arroyo despiertan en el visitante una impresionante sensación de soledad. Confundidos entre la maleza, padeciendo los efectos corrosivos del tiempo y la naturaleza, hastiados de su eterna condición de testigos mudos del transito incesante de las escurridizas siluetas de los emigrantes de hoy, y cómplices, por omisión, del bochornoso espectáculo del trafico de toda clase de mercancías, bajo la benigna y permisiva aquiescencia de las autoridades de ambos lados de la frontera, parecen pedir a gritos por un poco de respeto y atención oficial.

Esas venerables pirámides, que en gran parte simbolizan inenarrables jornadas de conflictos bélicos, acuerdos y desacuerdos, con capítulos tenebrosos de ignominia y maldad, merecen ser, en el presente, antes que recuerdos luctuosos, monumentos a la Paz, la Hermandad y la Confraternidad entre nuestros pueblos.

Y en esos mismos lugares en los que, en épocas felizmente superadas se incubó el terror y se alentó el odio y la persecución entre vecinos, debe brillar la concordia y la colaboración, en pro de un mundo mejor, para nuestros países y nuestras comunidades.

La Patria se enaltece si propicia la paz, la armonía y el entendimiento con nuestros vecinos.

El arroyo Capotillo, Bernard o Sanante –como quiera llamársele- debe dejar de ser un espacio para el cruce fugaz y furtivo de siluetas escurridizas que deambulan en su rivera, arrastrando el pesado fardo del terror y la represión. Es tiempo ya de que sus cristalinas y frescas aguas, sus ensoñadores charcos y sus apacibles remansos sean disfrutados a plenitud y en libertad, a partes iguales, por haitianos y dominicanos.

Así podrán compartir ese tesoro escondido que desde tiempos inmemoriales apenas ha sido disfrutado por aquellos fronterizos que tenemos el privilegio de vivir en sus cercanías.

Que viva la patria y florezca la armonía en la frontera!!

sábado 31 de octubre de 2009

Impiden explorar el oro de Dajabón



Lugareños de Fondo Grande, Loma de Cabrera, temen que violen sus derechos de propiedad

Escrito por: ODALIS MEJIA (o.mejia@hoy.com.do)/Periódico Hoy /31 de octubre 2009

En Capotillo, Dajabón, el grito no es “por la patria”. Ahora es contra la exploración minera de la empresa canadiense Unigold que busca oro, plata y cobre. Su búsqueda está paralizada desde hace dos meses porque miembros de la comunidad de Fondo Grande están en guerra con la firma a la que acusan de penetrar a sus predios sin pedir permiso, y temiendo que no se les compense apropiadamente por las tierras.

En Capotillo, Dajabón, otro grito de independencia suena. Esta vez contra las exploraciones mineras que lleva a cabo la empresa canadiense Unigold en busca de oro, plata cobre y zinc.

Desde hace dos meses las investigaciones están paralizadas por la oposición de los lugareños de la pequeña comunidad de Fondo Grande, quienes alegan que los exploradores han violado su derecho de propiedad, penetrando a sus predios agrícola sin pedir permiso.

La Unigold se ampara en la concesión Neíta otorgada por el Estado en el 2003 y que abarca exploraciones en 25,221 hectáreas, ubicadas en los municipios de Loma de Cabrera, en Dajabón y Pedro Santana, de Elías Piña.

Pese a que tienen seis años investigando, fue el miércoles cuando los directivos de Unigold sostuvieron un encuentro con la comunidad, debido a la paralización de los trabajos. Una humilde escuela de Fondo Grande sirvió para la reunión en la que participó, además, el director de Minería, Octavio López.

Tensión El encuentro estuvo tenso y comenzó con las palabras del geólogo Francois Goulet, de Unigold, quien aseguró que en la fase de exploración no hay riesgos de contaminación, debido a que se usan componentes no lesivos al ambiente, como la Bentonita.

Mientras que López aseguró que en caso de que se halle oro en las lomas de Dajabón, el Estado garantiza reubicar a las familias con viviendas de mejor calidad. Habló largamente de las ventajas de la minería para financiar el desarrollo del país y de la zona, pero que las probabilidades de metales en la región era de apenas un 10 por ciento.

En tanto que atentos y ansiosos escuchaban los comunitarios en el salón hasta que el turno le llegó al presidente del Consejo para el Desarrollo de Fondo Grande, Luis Ceferino Gómez, quien enérgicamente y con un discurso patriota pidió que sus derechos de propiedad sean respetados.

A partir de ahí los ánimos subieron y todos querían hablar. El moderador, Cristino Gómez, pedía calma, pero hasta él manifestó su desacuerdo con las exploraciones. Santiago Díaz, director de la Junta Municipal, también se quejó de la falta de información sobre el proyecto.

Michela Izzo, una italiana especialista en evaluación ambiental, cuestionó a los promotores del proyecto sobre el programa de cumplimiento ambiental que desarrollarían para mitigar los impactos e impedir contaminación de aguas y suelos. Hablando en términos técnicos, les recordó que la actividad minera es muy extensiva y la zona donde se explora es una cuenca de alta pendiente donde fluyen las aguas de varias comunidades bajas.

Al final de intensos debates entre términos técnicos, conocimientos empíricos y jerga campesina, intervino Daniel Danis, director ejecutivo de Unigold. Aseguró que esa empresa no es una aventurera y que ya ha invertido unos nueve millones de dólares en exploraciones mineras en el país. Dijo que todo se ha hecho cumpliendo leyes dominicanas y canadienses. Pidió excusas por las intervenciones en los terrenos sin solicitar permisos a sus propietarios y abogó por un entendimiento para continuar los trabajos, propuesta que fue acogida y que se espera llegue a un acuerdo para continuar las exploraciones.

Zoom

Unigold

Unigold es una empresa canadiense con 5,000 accionistas que busca determinar si hay oro en ocho puntos del país. De acuerdo con su director ejecutivo, Daniel Danis, ya han invertido nueve millones de dólares investigando si hay metales, pero estima que necesitarán US$150 millones más.

Espejo de Cotuí

Algunos comunitarios, como Ramíre Santos, cuestionaron la bonanza de la minería teniendo como ejemplo las explotaciones de oro en Cotuí, donde se dejó un gran pasivo ambiental.

La gente del barrio

Michela Izzo

Especialista en evaluación ambiental

Como dicen por aquí el Diablo nunca está en su casa. Se debe tener un programa de manejo ambiental por si ocurre un accidente, porque la minería contamina las aguas y el suelo y deben preservar- se esos recursos que son de la comunidad”

Luis Ceferino Gómez

Dirigente comunitario

Aquí en Capotillo nos sentimos con igual derecho que el Presidente de la República. Somos guardianes de esta frontera; hemos heredado estos terrenos de nuestros padres y queremos respeto”.

jueves 29 de octubre de 2009

Fondo Grande Agradece Apoyo e Identificación con la Vida

La Comunidad de Fondo Grande agradece agrandemente el apoyo recibido por las diferentes organizaciones de las comunidades de la provincia de dajabón, las autoridades dominicanas, a los profesionales de las prensas y todos los presentes en la primera reunión de la comunidad para escuchar la presentación de infomaciones sobre la exploracion minera en la comunidad por la Empresa Unigold.

Agradecemos grandemente las inquietudes externadas por los amigos presentes así como la rotunda identificación con la preservación de la vida y la conservación de las aguas sanas en la cuenca del Río Manatí-Masacre.

lunes 21 de septiembre de 2009

El Arroyo Capotillo es Símbolo de Soberanía y Hermandad

Por Sergio Reyes II
16/09/2009

Al abrigo de una irregular vegetación montañosa que a pesar del inclemente asedio del machete todavía se mantiene rozagante y llena de vida, surge, gota a gota, como un cristalino manantial, una corriente de agua que, sin importar el volumen de su caudal, a lo largo de la historia de la República Dominicana ha desempeñado significativos roles protagónicos y que, en materia territorial, para Dajabón, ha tenido importancia fundamental.

Una sólida y compacta elevación de piedra, tierra y abigarrada mezcolanza vegetal, le sirve de cuna y asiento, y desde escarpados confines de casi 600 metros de altura, sus aguas comienzan a descolgarse como un tímido hilillo que poco a poco y con el aporte de las copiosas escorrentías que brotan de la loma, a poco andar adquiere carácter de arroyo o riachuelo.

El Alto de la Paloma, en plena Cordillera Central, se constituye en el nacimiento y punto de partida de esta corriente fluvial con dos denominaciones cuya nacionalidad ha sido reclamada por diferentes naciones y la reivindicación de su progenitura ha dado pie a penosos altercados entre vecinos, en el curso de varios siglos.

Como Arroyo Capotillo o Bernard se le conoce, en una caprichosa denominación dual que lleva impresa en sí misma toda una ensarta de triquiñuelas y rebatiñas territoriales que constituyen capítulos enteros de la historia de dos naciones hermanas, unidas por el cordón umbilical de una raza que, en mayor o menor medida, es la misma y que, por azares del destino, comparten el mismo territorio insular.

Chorros de fresco y cristalino líquido serpentean entre pedruscos y se deslizan al abrigo de profusa arboleda, en la que sobresalen jinas, pomarrosas y algunos esporádicos frutales, arropada por infinidad de bejucos y enredaderas, mientras en las orillas del cauce, descomunales helechos se disputan el terreno junto a múltiples yerbajos y arbustos de toda especie.

La bravura y energía exhibidas por las aguas, corriendo como corcel desbocado a tono con la accidentada topografía circundante, convierten al arroyo en un respetable torrente cuya impetuosidad solo puede ser refrenada, medianamente, por las descomunales rocas que se interponen a su paso en el cauce, formando caprichosos y acogedores charcos y estruendosas y espumantes cascadas y saltos.

El vertiginoso descenso que caracteriza los primeros trechos del curso fluvial, experimenta un cambio gradual, luego de surcar el extremo occidental del poblado de Capotillo y desde allí hasta Los Meguile y alrededores del caserío de Pueblo Nuevo el arroyo desarrolla un recorrido en el que se presenta encajonado en el fondo de una garganta, entre cerros de empinadas laderas, a cada lado.

El furioso desplazamiento de las corrientes acuíferas retumba en el fondo de la barranca, con un vigoroso rugido que se multiplica en la distancia. En tiempos de lluvia, cuando la Madre Naturaleza se exhibe en toda su grandeza bendiciendo el firme de la cordillera y las serranías que la componen, el arroyo baja en creciente, con un golpe de agua que inunda una gran extensión, a todo lo ancho del cauce. En esas ocasiones, no hay ningún mortal que se atreva a jugarse el albur de intentar cruzar este río embravecido.

Siguiendo un zigzagueante recorrido en dirección norte, la corriente fluvial se interna en una vasta extensión de terreno de relativa llanura y con cerritos dispersos, que se conoce como Sabana de Barón; en ese trayecto, corre paralelo con los caseríos de La Peñita, Tamarindo y Don Miguel y la añeja carretera que empalma todos estos asentamientos humanos, desde Capotillo hasta el Cruce de Don Miguel, en la carretera que une a Dajabón con Loma de Cabrera y otros puntos al sur de la provincia.

Más sosegado en su curso y más despejado de vegetación su cauce, el río se inclina un poco hacia el noroeste y, por detrás de la dotación militar de Don Miguel, deposita sus aguas en tributo a otro río de mayor caudal, bravura y respeto, cediéndole, de paso, la continuidad en la enjundiosa misión que había venido desempeñando, desde su nacimiento.

A partir de este punto y hasta su desembocadura en la Bahía de Manzanillo, el Río Dajabón o Masacre continuará definiendo los límites territoriales de la República Dominicana, en confluencia con la República de Haití, como lo había venido haciendo el Río Capotillo o Bernard, desde su nacimiento en el Alto de la Paloma, al suroeste del poblado de Capotillo.

A pesar de no contar con un amplio recorrido, el Río Capotillo tiene en su haber una multifacetica historia de incidencias ocurridas en su estuario o en sus alrededores, a lo largo de los años. En su curso, se desliza por terrenos de paisaje cambiante, que van desde la profusa serranía, con matices de bosque húmedo hasta quedar transformado, en su confluencia con el Masacre, en terrenos de bosque de transición, en donde domina, mayoritariamente, la sabana o llanura. Múltiples riachuelos le ceden sus aguas, a lo largo de su andar, tanto en su lado Este como en el Occidental. Sus frescas y cristalinas aguas y la tranquilidad que caracteriza a su entorno, le convierten en el espacio propicio para el desarrollo y multiplicación de especies acuáticas entre las que sobresalen varias clases de peces de agua dulce, jaibas y camarones, que constituyen la delicia de los lugareños y en la frondosidad de la mayor parte de su rivera, encuentran hábitat propicio las aves y toda clase de especies silvestres como los lagartos, ofidios, arácnidos y batracios.

-II-
Puntal de la Soberanía

En momentos en que en el seno de la Isla Hispaniola se debatía la Cuestión Territorial, a fin de determinar hasta dónde se lograba preservar los dominios de la Colonia Española de Santo Domingo, frente a las crecientes incursiones de aventureros europeos de diferentes nacionalidades –principalmente Franceses e Ingleses-, el curso seguido por este arroyo en su desplazamiento sur-norte ya comenzaba a ser avizorado como un posible puntal, definitorio de los lindes en litigio.

El paso de los años, la dejadez y abandono de las autoridades de la ‘parte española’ y la inexistencia de límites precisos, motivó el establecimiento, en toda la zona de lo que en el presente se conoce como Capotillo y comunidades aledañas, de hacendados franceses dedicados a diversos cultivos agrícolas y a la crianza de ganado. La consolidación de estas explotaciones agrícolas y la llegada y establecimiento de nuevos ‘propietarios’ dio pie a que, con el discurrir del tiempo, una extensa porción de territorio que ocupaba toda la porción sur de la actual provincia Dajabón y que llegaba hasta las inmediaciones de Sabaneta (Santiago Rodríguez), fuese considerada, en esencia, pertenencia francesa.

Profundas y extensas rebatiñas que concluyeron con los Tratados de Ryswick (1697) y Aranjuez (1777) definieron aspectos nodales de la litis fronteriza, como son el establecimiento de los cursos de los ríos Dajabón o Masacre (junto a su afluente Capotillo o Bernard), en el Norte, hasta su desembocadura en la Bahía de Manzanillo, en el Océano Atlántico, así como el Río Pedernales, siguiendo su curso hasta desembocar en el Mar Caribe, por el sur.

El curso de ambos ríos establecía las bases de lo que habría de ser, con el correr del tiempo, la delimitación fronteriza principal y los orígenes del surgimiento de dos naciones diferentes compartiendo una misma isla en el caribe.

Uno de los aspectos nodales a tomar en cuenta en las litis fronterizas lo constituyó el hecho de la nacionalidad reivindicada por los moradores de los terrenos en discusión. Por ello es importante resaltar que, ante el advenimiento de la Revolución de los esclavos negros de la Parte Francesa de la isla y el posterior surgimiento de la República de Haití, en 1804, una gran parte de los hacendados y personas pudientes de origen francés se vieron precisados a emigrar, al serles expropiadas sus fincas y propiedades. Temerosos del riesgo que corrían sus vidas partieron de regreso a Francia, u otros lugares de América y algunos buscaron refugio en la ‘Parte Española’ de la isla, acarreando las pocas pertenencias que pudieron rescatar del conflicto bélico. Otros pocos, establecidos en el vértice o en lugares cercanos a la línea fronteriza, permanecieron en la zona y sin pensarlo dos veces abrazaron la causa española, con todos sus riesgos y consecuencias.

Luego de la proclamación de la República Dominicana, en 1844, y ante el surgimiento de escollos y diferendos en los que estaba en juego una mayor o menor extensión de terreno a favor o en contra de alguna de nuestras naciones, en la continuación de la interminable rebatiña en materia territorial, en cierto momento se llegó a tener como actores estelares a algún descendiente de aquellos colonos franceses que encontraron protección en nuestro suelo o apoyo para permanecer al frente de sus posesiones.

La notable incidencia de personas con apellidos de origen francés, residentes en la zona de Capotillo, Loma de Cabrera, Restauración y otros puntos de la provincia Dajabón, se explica en gran medida por la ocurrencia de aquellos eventos.

En el presente, forman parte de ese multifacético conglomerado de emigrantes que, como la gran mayoría de habitantes de la frontera, llegaron para quedarse.

-III-
Vigilantes solitarios

De trecho en trecho, en lugares seleccionados a ambos lados del cauce del río Capotillo, se encuentran entronizadas unas vetustas estructuras de concreto, de mediana altura, con inscripciones de fechas, nacionalidades y números en secuencia. Son las Pirámides Fronterizas que, con su solemne presencia, establecen a perpetuidad los puntos en donde confluyen las posesiones territoriales de la República de Haití y la República Dominicana.

Al igual que en gran parte de la extensión de la frontera, los hitos que franquean ambas vertientes del arroyo despiertan en el visitante una impresionante sensación de soledad. Confundidos entre la maleza, padeciendo los efectos corrosivos del tiempo y la naturaleza, hastiados de su eterna condición de testigos mudos del transito incesante de las escurridizas siluetas de los emigrantes de hoy, y cómplices, por omisión, del bochornoso espectáculo del trafico de toda clase de mercancías, bajo la benigna y permisiva aquiescencia de las autoridades de ambos lados de la frontera, parecen pedir a gritos por un poco de respeto y atención oficial.

Esas venerables pirámides, que en gran parte simbolizan inenarrables jornadas de conflictos bélicos, acuerdos y desacuerdos, con capítulos tenebrosos de ignominia y maldad, merecen ser, en el presente, antes que recuerdos luctuosos, monumentos a la Paz, la Hermandad y la Confraternidad entre nuestros pueblos.

Y en esos mismos lugares en los que, en épocas felizmente superadas se incubó el terror y se alentó el odio y la persecución entre vecinos, debe brillar la concordia y la colaboración, en pro de un mundo mejor, para nuestros países y nuestras comunidades.

La Patria se enaltece si propicia la paz, la armonía y el entendimiento con nuestros vecinos.

El arroyo Capotillo, Bernard o Sanante –como quiera llamársele- debe dejar de ser un espacio para el cruce fugaz y furtivo de siluetas escurridizas que deambulan en su rivera, arrastrando el pesado fardo del terror y la represión. Es tiempo ya de que sus cristalinas y frescas aguas, sus ensoñadores charcos y sus apacibles remansos sean disfrutados a plenitud y en libertad, a partes iguales, por haitianos y dominicanos.

Así podrán compartir ese tesoro escondido que desde tiempos inmemoriales apenas ha sido disfrutado por aquellos fronterizos que tenemos el privilegio de vivir en sus cercanías.

Que viva la patria y florezca la armonía en la frontera!!

sergioreyII@hotmail.com
09/16/2009; 1:32 p.m. NYC.

lunes 14 de septiembre de 2009

Fondograndero representa al país en Foro Hemisférico de Líderes



El Ing. Agrónomo Cristino Alb. Gómez Luciano estuvo participando en el II Foro Hemisférico de Liderazgo en la Agricultura celebrado en San José, Costa Rica durante los días 7 al 11 de septiembre del este año 2009.

Este Foro organizado por el Centro de Liderazgo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) cuenta con la participación representativa de jóvenes provenientes de los países miembros de la OEA, en el cual "se ofrece capacitación en temas como liderazgo basado en valores, trabajo en equipo, pensamiento sistémico, resolución de conflictos, agroenergía y diseño y preparación de proyectos, entre otros temas de relevancia".

Para la selección de los jóvenes líderes participantes del encuentro, el IICA realizó una convocatoria entre profesionales relacionados al sector agropecuario dominicano que recibió perfiles de diversos centros de educación. Cristino, nativo y residente en Fondo Grande, es egresado del POlitécnico Loyola de San Cristóbal y de la Universidad EARTH de Costa Rica. Junto a Gómez Luciano estuvo también representando al país la Ing. Agrónomo Fanny Then, joven dajabonera, egresada de la Universidad EARTH.

(En La Foto los representantes de la República DOminicana Cristino Gómez y Fanny Then junto al Director General del IICA Brathwaite).

Mas Informacion sobre Foro

Fondo Grande participa en Foro Ambiental UASD

Una representación de la comunidad de Fondo Grande estuvo presente en el Foro Ambiental llevado a cabo el pasado martes 8 de septiembre de 2009 en la Biblioteca Pedro Mir de Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Dicha representación presentó brevemente a la comunidad con su historia y la situación que se vive hoy día con las amenazas a los Recursos Naturales de la zona, la salud de miles de habitantes de la frontera dominico haitiana y la violación a la propiedad pribada debido a la exploración minera de oro por una empresa extranjera.

En este foro participaron representantes de la Comisión Ambiental de la Universidad Primada de América así como de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y los diversos movimientos dedicados a la defensa de los Recursos Naturales del país, como los destacados en la lucha por la vida de Los Haitises, los cuales recibieron muy activos el informe sobre la comunidad y se identificaron con la misma comprometiéndose a conocer profundamente la situación y brindar todo el apoyo necesario.